06 agosto 2012

Estaba todo establecido, como tantas otras veces el le devolvió sus cartas y ella le entregó su chaqueta.
Transcurridos los minutos el rompió el silencio y comenzó contarle lo que había hecho en el día, ella lo escuchó con detenimiento, después de todo no habían perdido la costumbre el uno del otro.
Ella procedió luego a ofrecerle un café, él no se negó, éste era siempre un método suyo para retenerlo un tiempo más.
Mientras él continuaba hablándole, no podía evitar perder el hilo al observarla apartar un mechón de su rostro, sentía unas terribles ganas de hacerlo por ella. Ella no pudo evitar en ocasiones sumergirse en la profundidad de sus ojos, esos hermosos ojos.
Charlaron bastante y rieron el doble, recordaron como se conocieron, su primer aniversario, el recordó lo bella que era su sonrisa y ella volvió a enamorarse de su voz , tanto así que para la tarde habían olvidado el por qué de su rompimiento.
Como siempre, como reiteradas veces, el la besó de improvisto... ella no se negó y terminaron más enamorados que el principio y menos que en la próxima reconciliación.
Es que este par de idiotas aun no habían aprendido que lo suyo no podría terminar así nomas, eran demasiado tal para cual como para seguir fundiéndose juntos.


*Para usted, por supuesto*

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